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El perdón: Una manera de volver a tu centro

 Por Sandra Perez

Blog: Despertar Consciente


A veces, al elegir sobre qué tema escribir, la vida se encarga de decidir por nosotros. Hoy comparto desde la vulnerabilidad, transitando mi propio proceso de perdonar tras el cierre de una relación, un camino de aprendizaje que nos toca recorrer a todos en algún momento.


Me he dado cuenta de que hablar del perdón cuando la herida ya cicatrizó es fácil; el tiempo ha hecho su trabajo y podemos mirar hacia atrás con distancia. Pero comprenderlo mientras las emociones todavía están a flor de piel —mientras la mente sigue haciéndose preguntas e intenta descifrar el qué pasó y el para qué— es una historia completamente distinta.

 

Sé que necesito perdonar. Sin embargo, he comenzado a comprender algo aún más complejo: necesito perdonarme a mí misma.

 

Aunque hoy mi experiencia tiene el rostro de una ruptura sentimental, el perdón no se limita a las parejas. A veces necesitamos perdonar a un padre, a una madre, a un amigo o a alguien que traicionó nuestra confianza. Otras veces, el perdón debe dirigirse hacia situaciones que nunca elegimos:


  • Una oportunidad que no llegó.

  • Una pérdida dolorosa o una injusticia.

  • Una decisión del pasado que hoy quisiéramos haber tomado diferente.

 

¿Qué significa realmente perdonar?

Durante mucho tiempo asocié perdonar con "dejar atrás" o simplemente olvidar. Hoy lo veo con otros ojos. Perdonar no es:


  • Olvidar o justificar lo que nos hizo daño.

  • Reconciliarse o abrirle la puerta a quien decidimos alejar.

  • Borrar nuestros límites ni convencernos de que lo ocurrido estuvo bien.

 

El perdón es, ante todo, una elección consciente:

  • Elijo perdonarte y, al mismo tiempo, elijo no regresar.

  • Elijo reconocer que hubo cariño, pero también aceptar que algo me lastimó.

  • Elijo agradecer lo aprendido sin romantizar el dolor, y elijo soltar el resentimiento sin renunciar a mi verdad.


El perdón no busca modificar lo que pensamos sobre el pasado. Es más bien responder a la pregunta: ¿cuánto espacio quiero permitir que esta historia siga ocupando dentro de mí?

 

Cuando algo termina afuera, pero continúa dentro

Cuando una relación, una amistad o una etapa acaba, el vínculo emocional no siempre finaliza al mismo tiempo. La persona puede no estar frente a nosotros, pero seguimos teniendo conversaciones imaginarias con ella. Repasamos lo que dijimos, lo que debimos responder y buscamos explicaciones que tal vez nunca lleguen.


Por eso el duelo es tan profundo. En una ruptura no solo despedimos a una persona; también hacemos el duelo por los planes, las expectativas, la historia que imaginábamos construir y la versión de nosotros mismos que existía dentro de esa dinámica. Soltar lo que creíamos que "llegaría a ser" suele doler más que soltar el presente.

 
Volver a Pono

En la cultura hawaiana, la palabra Pono habla de regresar al equilibrio, a la congruencia y a ese espacio interior donde volvemos a estar bien con nosotros mismos. En medio de este proceso, me di cuenta de cuánta energía gastamos intentando reparar lo que ocurrió entre dos personas. Pero la verdadera pregunta es: ¿Qué necesito poner nuevamente en Pono dentro de mí?


No puedo cambiar el pasado ni obligar a nadie a entender mi dolor. No puedo controlar la interpretación del otro sobre lo sucedido. Pero sí puedo hacerme cargo de lo que continúa vivo dentro de mí. Si mi paz depende de que la otra persona regrese, cambie o se disculpe, sigo entregándole las riendas de mi bienestar. Volver a Pono es recuperar mi propio poder.

 

Los hilos invisibles que nos unen

Dentro de las enseñanzas de Ho’oponopono (la práctica de restablecer el equilibrio y solución de conflictos), se utiliza la imagen de los Aka Cords: hilos o conexiones invisibles que nos mantienen ligados a personas, recuerdos o heridas.


Podemos alejarnos físicamente de alguien, pero seguir atados emocionalmente por estos hilos. Nos conectan a la necesidad de tener razón, a la culpa, a una expectativa no cumplida o a la fantasía de que el pasado pudo haber sido diferente. Por eso últimamente me acompaña esta pregunta: ¿A qué historia sigo conectada, aunque esa historia ya haya terminado?


Limpiar estos hilos no significa borrar el pasado ni negar lo que sentimos. Quiero conservar la sabiduría, los momentos genuinos y lo que descubrí sobre mí. Limpiar es simplemente quedarme con el aprendizaje y liberar la carga.

 

El significado de las cuatro palabras

Las conocidas frases del Ho’oponopono han cobrado un sentido profundamente personal para mí en este duelo:

  • LO SIENTO: No significa culpabilidad, sino reconocimiento. Lo siento por lo que dolió, por las heridas que se tocaron y por las veces que no me escuché. Reconocer el dolor es dejar de fingir que no existe.

  • PERDÓNAME: Hoy comprendo que necesito dirigir esta frase hacia mí misma. Perdóname, Sandra, por juzgarte. Perdóname por exigirte antes la claridad que solo tienes hoy, por no respetar tus límites y por actuar desde tus heridas mientras aprendías . Perdóname, es dejar de castigarme por las decisiones que tomé con las herramientas que tenía en ese momento.

  • GRACIAS: No agradezco que me hayan lastimado, sino lo que ahora puedo ver gracias a la experiencia. Los límites que debo marcar, los patrones a reconocer y la capacidad de continuar mi camino con mayor conciencia.

  • TE AMO: Me lo digo a mí misma. Te amo lo suficiente para escucharte, para permitirte estar triste, para dejar de exigirte entenderlo todo y para elegirte nuevamente. Y desde ahí, puedo liberar a la otra persona, deseándole lo mejor sin necesidad de volver a darle acceso a mi vida.

 

Y porque a veces necesitamos algo más que palabras, preparé una meditación guiada para acompañarte en este proceso. Un espacio para respirar, traer a tu corazón aquello que estás listo para soltar y recorrer, con calma, las cuatro frases de Ho’oponopono: Lo siento, Perdóname, Gracias, Te amo. Puedes escucharla aquí: Hula Pono – Meditación Guiada

 


Perdonar a la vida

A veces no hay un culpable. Hay ocasiones en las que debemos perdonar a la vida misma por una enfermedad, una pérdida o un plan que simplemente no ocurrió. En estos casos, perdonar es rendir las armas y dejar de luchar contra una realidad que no podemos modificar.


El perdón no es un evento mágico de un solo día; es una práctica diaria. Es una elección constante de tratarnos con compasión cada vez que volvemos a juzgarnos.


Perdonar no es borrar la historia, sino limpiar gradualmente los hilos que nos atan al dolor. Eso es el camino Pono: dejar de pelear con lo que fue para poder habitar, en paz, lo que es. No porque todo haya estado bien, sino porque merecemos estar bien.


El camino Pono no nos exige ser perfectos ni no sentir dolor; nos invita a tratarnos con amor mientras volvemos a nuestro centro.


Gracias por estar aquí, por leerme con el corazón abierto y por acompañarme en esta búsqueda de equilibrio. Deseo que, sea cual sea la historia que estés sanando hoy, encuentres en ti la fuerza para perdonar, la valentía para soltar y la paz para volver a empezar.


Gracias por leer. Te invito a seguirme en Instagram y YouTube como @coachsandraperez. Ahí encontrarás videos con diferentes temas y reflexiones, y un espacio para potenciar tu ser.

 

🎧 Meditación guiada de Ho’oponopono: [Escúchala aquí]

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