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¿Ser racional es irracional?

El culto moderno a la razón y el olvido de lo emocional

Por Aarón Pérez

Blog Despertar Consciente


🌐 El culto moderno a la razón

Hoy en día, ser “racional” es casi una medalla intelectual. En redes sociales, en debates, en cafés y hasta en discusiones de pareja, se escucha:


  • “Yo soy una persona lógica”.

  • “Las emociones nublan el juicio”.

  • “Solo creo en lo que dice la ciencia”.


Mujer sonriente con gafas habla a cámara en salón luminoso. Frases motivacionales en burbujas: "Piensa en lo positivo", "Todo pasa por algo".
Influencer promoviendo optimismo y resiliencia mediante el culto a la razón en redes sociales.

La racionalidad se ha convertido en una especie de religión laica. Ser racional se asocia con inteligencia, madurez, objetividad e incluso superioridad. Pero también ha generado una nueva polarización: quienes se aferran a la razón como única guía válida y quienes la rechazan por considerarla fría o deshumanizante.


En medio, surge una pregunta incómoda:¿Se puede ser totalmente racional? ¿Y si llevar la racionalidad al extremo fuera, paradójicamente, irracional?


🏛️ Cómo llegamos aquí: breve historia de la razón

La historia de la racionalidad es también la historia de cómo hemos intentado entendernos y controlar el mundo. Pero en ese camino, hemos separado mente y cuerpo, razón y emoción, lo medible y lo vivible.


Estatuas de filósofos griegos pensativos frente a un edificio clásico con detalles dorados. Cielo despejado al fondo, ambiente solemne.
Esculturas de Platón y Sócrates frente a un majestuoso edificio clásico.

  • Grecia: Platón coloca la razón como la parte más elevada del alma. Aristóteles desarrolla la lógica como herramienta para la virtud. Nace la idea de que pensar bien es vivir bien.

  • Edad Media: La razón sirve a la fe. Santo Tomás intenta reconciliar ambas, pero la emoción sigue siendo sospechosa.

  • Renacimiento e Ilustración: La razón se emancipa. Descartes sentencia: “Pienso, luego existo”. El cuerpo y las emociones quedan relegados.

  • Revolución científica: Lo que no se mide, no existe. La ciencia moderna refuerza la visión de que lo observable es verdad, y lo subjetivo, sospechoso. Así nace el cientificismo: la creencia de que solo lo medible es real.


🧠 ¿Qué impacto ha tenido esta forma de pensar?

Esta evolución ha moldeado nuestra cultura:


  • Educación: Se premia la lógica y la memorización. Las emociones quedan fuera del aula.

  • Trabajo: Se valora la productividad y la eficiencia. Sentir es “poco profesional”.

  • Relaciones: Se busca “ser racional” incluso en conflictos emocionales, como si sentir fuera un error.

  • Salud mental: Se patologiza lo emocional. Se busca controlar la ansiedad, la tristeza, el miedo, en lugar de comprenderlos.

Dos estudiantes aburridos en clase, chico y chica con la cabeza apoyada en la mano. Mesa blanca, fondo de aula con paredes claras.
Estudiantes en el aula, atentos pero desmotivados.

Nos ha enseñado a pensar, pero no a sentir. A justificar, pero no a actuar desde el corazón.


🔬 ¿Qué dice la ciencia sobre nuestra racionalidad?

Durante siglos, se pensó que la razón era pura y separada del cuerpo. La neurociencia moderna desmonta esa idea: la emoción no es el enemigo de la razón, sino su aliada indispensable.


Silueta azul de cabeza con cerebro esquematizado. Texto destaca neocortex, cerebro límbico y reptiliano en fondo gris oscuro.
Esquema del cerebro humano: el neocórtex es la parte racional, el cerebro límbico la emocional y el cerebro reptiliano la instintiva.

  • Antonio Damasio: En El error de Descartes, demuestra que sin emoción no hay decisión. Pacientes con daño emocional conservaban lógica, pero no podían elegir.

  • Joseph LeDoux: Las emociones evolucionaron antes que la razón. El cerebro emocional actúa rápido; el racional, lento.

  • Lisa Feldman Barrett: Las emociones se construyen, no se detectan. Son parte del mismo sistema que guía nuestras acciones.

  • Baba Shiv: La emoción influye en la confianza para sostener decisiones. Incluso la percepción del placer depende de expectativas emocionales.

  • Daniel Kahneman: Introduce la “racionalidad limitada”. La mayoría de nuestras decisiones son automáticas y emocionales; la razón justifica después.

“Somos seres emocionales que aprendimos a pensar, no seres racionales que aprendimos a sentir" -Estanislao Bachrach

⚠️ El peligro del cientificismo

La ciencia es una herramienta para explorar el mundo. El cientificismo, en cambio, es una creencia rígida: solo lo medible es real. ¿Consecuencias?


  1. Desconexión emocional: Frases como “no seas tan emocional” invalidan lo que sentimos.

  2. Autoexigencia: Creer que debemos ser lógicos todo el tiempo genera culpa y ansiedad.

  3. Desvalorización de lo subjetivo: Intuición, arte, espiritualidad se ven como “menos válidos”.

  4. Relaciones frías: Se prioriza tener razón sobre conectar.

  5. Falsa sensación de control: Pensar que entender algo equivale a controlarlo.


🔍 ¿Ser racional es solo intelectualizar?

Cuando decimos “soy racional”, muchas veces lo que hacemos es intelectualizar: usar la lógica para evitar sentir. Analizamos, explicamos, justificamos… pero no habitamos la emoción. Y ahí la racionalidad se vuelve irracional.


La razón no es mala. Es una herramienta poderosa. Pero cuando se convierte en un escudo para no sentir, deja de ser aliada y se transforma en barrera.


“La emoción nos lleva a la acción, la razón a la justificación.” - Estanislao Bachrach 

La emoción nos da dirección y sentido; la razón nos ayuda a organizar y comprender. Pero si solo usamos la razón para justificar lo que ya sentimos, no estamos siendo racionales: estamos siendo reactivos con argumentos elegantes.


Además, la neurociencia confirma: no existe decisión puramente racional. Toda elección está teñida por emociones, experiencias y creencias. Pretender pensar sin sentir es como querer respirar sin aire.


🌱 Integrar, no dividir

Durante siglos, hemos intentado dividir al ser humano: razón por un lado, emoción por otro. Pero esa división es artificial. Somos un sistema integrado, complejo, vivo. La racionalidad no debería ser una torre desde la cual juzgamos nuestras emociones, ni la emoción un caos que debemos controlar con lógica. Ambas son expresiones de nuestra conciencia.


Integrar es aceptar que la emoción nos mueve y la razón nos guía.

El pensamiento sin emoción es frío; la emoción sin pensamiento, impulsiva. La clave no está en elegir una sobre la otra, sino en reunirlas. Porque al final, el verdadero despertar no está en pensar más, sino en pensar con más conciencia. No está en sentir más, sino en sentir con más presencia.


Esta pregunta puede abrir una puerta hacia la comprensión, la sanación y el cambio: ¿Estoy pensando para comprender o para evitar sentir? Si te animas, puedes compartir tu reflexión en los comentarios. Tu historia también puede inspirar a otros.


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