Durante mucho tiempo dije “no tengo tiempo”, hasta que comprendí que detrás había miedo, inseguridad y falta de prioridad. Cuando decidí iniciar Hula Pono sin esperar a sentirme completamente lista, descubrí que el tiempo no aparece: yo lo creo con mis elecciones. Ahora cambio “no tengo tiempo” por “no estoy eligiendo darle tiempo a…”, priorizo mis “piedras grandes” y vivo desde Pono, buscando equilibrio y congruencia entre lo que valoro y aquello a lo que dedico mi atención.