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TAPPING: una herramienta de transformación personal

 Por Sandra Pérez

Blog: Despertar Consciente


Mi primer encuentro con el Tapping fue en 2014, cuando asistí a unas conferencias organizadas por la casa editora Hay House. Uno de los conferencistas era Nick Ortner, autor del libro The Tapping Solution. Durante la conferencia se realizaron algunos ejercicios prácticos y recuerdo claramente una sensación de bienestar al final de uno de ellos.


Nick Ortner Autor de "The Tapping Solution"Nick Ortner Autor de "The Tapping Solution"
Nick Ortner Autor de "The Tapping Solution"

En ese momento, el concepto me pareció interesante; incluso compré el libro ahí mismo —dato importante—, pero no logré comprender del todo su alcance ni su potencial. Hoy, mirando hacia atrás, puedo ver que esa semilla se plantó en una etapa de mi vida en la que comenzaba a acercarme al desarrollo personal y a la curiosidad por entender mi realidad, en esos momentos mi manera de “lidiar” con las emociones era tratar de suprimirlas.


Vivía una etapa relativamente estable, y quizás por eso no nació una curiosidad más profunda. Sentí el beneficio, pero no estaba lista aún para profundizar.

 

¿Qué es el Tapping?

El Tapping, también conocido como EFT (Emotional Freedom Technique), tiene raíces en la medicina energética y, en los últimos años, ha despertado un creciente interés en la comunidad científica, especialmente por sus efectos en la regulación emocional y el manejo del estrés.


Diversos estudios han mostrado que la estimulación de puntos específicos de acupuntura (Figura 1), combinada con la verbalización consciente de una emoción, puede ayudar a calmar el sistema nervioso y disminuir la respuesta de “lucha o huida”. Investigaciones publicadas en revistas científicas indican que la práctica de EFT puede contribuir a reducir los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés crónico, cuyos niveles elevados están vinculados con ansiedad, inflamación, fatiga y desequilibrios hormonales.


Puntos de Tapping
Figura 1. Puntos de Tapping

Al estimular los meridianos mientras se enfoca la atención en una emoción específica, el cerebro recibe señales de seguridad que permiten que la amígdala —el centro del miedo— reduzca su activación. Desde una perspectiva neuroemocional, el Tapping funciona como un puente entre la mente y el cuerpo. No se trata solo de pensar diferente, sino de enviar información al sistema nervioso a través del cuerpo, ayudándolo a reinterpretar una experiencia emocional como algo que puede ser procesado y liberado.

Uno de los estudios mas importantes acerca del impacto de EFT en la respuesta al estrés de la amígdala (fuente de emociones y memoria de largo plazo). Este estudio fue realizado por el Dr. Dawson Church, el cual descubrió que los niveles de cortisol se reducen hasta en un 24% con una hora de Tapping, en comparación, con la terapia psicológica estándar (hablada) no existe ningún cambio significativo de los niveles de cortisol. Algunos de los beneficios de reducir los niveles de cortisol incluyen: reducción de la fatiga y ansiedad, aumento de claridad mental, mejora en las horas de sueño, sistema inmune robusto, ayuda a mantener la presión arterial estable.

 

Diez años después: del concepto al cuerpo

Fue diez años más tarde, en 2024, cuando el Tapping regresó a mi vida. Tomé un programa de transformación personal como parte de mi proceso de sanación tras mi separación y divorcio, y una de las herramientas principales del programa era precisamente el Tapping.


Esta vez fue diferente. Ya no era solo una técnica interesante, sino una herramienta para trabajar traumas y emociones profundas. Éramos guiados a identificar qué queríamos trabajar y a utilizar el Tapping para liberar emociones que, en muchos casos, venían arrastrándose desde experiencias pasadas.


Me sorprendió profundamente cómo mi cuerpo se sentía distinto después de cada sesión y cómo, con las prácticas semanales, algo empezaba a acomodarse internamente.


Comenzamos trabajando con traumas y luego con emociones como culpa, miedo y ansiedad. Más adelante, me animé a explorar heridas emocionales más profundas: vergüenza, rechazo, abandono. Lo que más me impactó fue la combinación entre la simplicidad de la técnica y lo potente de sus efectos. Recuerdo pensar: ¿cómo no le hice caso antes?


Y aquí viene una confesión honesta: había comprado el libro diez años atrás… y nunca lo había leído. Tenía la herramienta al alcance de la mano y no la vi.


Algo que siempre ha jugado a mi favor es la curiosidad y la disposición para probar algo nuevo antes de juzgar. Empecé a investigar más sobre el Tapping, sus beneficios, su base científica, y finalmente leí el libro que había estado esperando una década en mi librero.


Esto me llevó a participar en un programa de fin de año impartido por Jessica Ortner, hermana de Nick Ortner, enfocado en diseñar el año siguiente. Ahí descubrí algo clave: el Tapping no solo sirve para liberar emociones, sino también para remover creencias limitantes las cuales no nos permiten visualizar y sentir lo que deseamos lograr.

 

El cuerpo como guía: emociones que se liberan por capas

El Tapping me ha enseñado que sí es posible liberar emociones de baja vibración (culpa, miedo, enojo, tristeza, etc.) y elegir conscientemente cómo queremos sentirnos. Muchas veces estamos programados para evadir, ignorar o suprimir emociones, pero ellas no desaparecen: el cuerpo las guarda y, en ocasiones, las somatiza en forma de dolor o enfermedad.


He aprendido que el proceso suele ser cíclico. Al liberar una emoción, aparece otra más profunda. A esto yo le llamo emociones anidadas. Lejos de verlo como un retroceso, hoy lo interpreto como una señal de que el cuerpo se siente lo suficientemente seguro para seguir soltando capas. Por ejemplo, he notado que al trabajar el enojo, muchas veces aparece tristeza debajo. Una vez liberado el enojo, puedo entonces trabajar esa tristeza y regresar poco a poco a mi calma y a mi alegría natural.

 

Entender vs. liberar una emoción

Para mí, entender una emoción es un proceso más intelectual: preguntarme por qué está ahí, qué me quiere decir, si me está protegiendo de algo o si hay otra emoción detrás.


Liberarla, en cambio, es quitar la carga del cuerpo. Si siento enojo en el estómago, el Tapping me ayuda a liberar esa sensación física, mientras me permite identificar la raíz emocional o la creencia asociada. En una sesión —especialmente con acompañamiento— pueden aparecer capas más profundas que se van trabajando una a una.

Liberar una emoción es, en esencia, apagar la respuesta automática que se activa frente a lo que ocurre a nuestro alrededor.

 

Escuchar al cuerpo

Hoy identifico una emoción de baja vibración cuando noto cambios en mi cuerpo: el ritmo cardíaco, el estómago, mis pensamientos, la energía que baja, incluso dolores físicos. Para mí, las emociones son como lucecitas en el tablero de un coche. El problema es que muchas veces las ignoramos… hasta que el coche deja de arrancar.


Cada persona siente las emociones en lugares distintos del cuerpo. Identificarlas requiere pausa y conciencia. Preguntarnos durante el día: ¿cómo me siento? y ¿en qué parte del cuerpo lo siento? es un acto profundo de autoconocimiento.

Mujer practicando Tapping
Mujer practicando Tapping

Hay momentos en los que una sola sesión no es suficiente. Una emoción puede regresar porque estamos frente a un patrón o porque seguimos expuestos a situaciones que la activan.


¿Qué hago hoy cuando esto sucede? Primero, no desesperarme. No hay nada malo en mí. Es parte del proceso. Practico la paciencia, la compasión y el amor propio. Vuelvo al Tapping sabiendo que quizá estoy descubriendo una nueva capa. La liberación emocional no es lineal, pero al final del camino uno se siente más ligero y empoderado.

 

El impacto en mi vida diaria

Hoy uso el Tapping principalmente por las mañanas y en momentos específicos: para trabajar desilusiones, heridas de rechazo o vergüenza, regular el estrés, prepararme para una cita, liberar enojo, trabajar creencias limitantes o incluso como preparación para meditar.


No lo practico todos los días, pero sí varias veces a la semana. Ha transformado mi rutina de autocuidado, me ha ayudado a recuperar mi centro, regular mi respuesta al estrés y ver con mayor claridad situaciones en mis relaciones.


Más allá de la técnica, el Tapping me ha regalado autorregulación emocional. Me recuerda que puedo escucharme, cuestionar mis creencias y que tengo una herramienta concreta para procesar lo que siento.


Por eso hoy deseo compartirlo. Porque es una herramienta sencilla, accesible en cualquier momento, y profundamente efectiva para activar nuestra mejor versión. Si nunca has probado Tapping, solo te diría esto: mantén la mente abierta y practica con constancia, sin expectativas rígidas, con presencia, compasión y paciencia. A veces, lo más simple es lo más poderoso. Y una sola sesión puede cambiar profundamente cómo te sientes, cómo piensas y cómo te relacionas contigo mismo.

             

¿Qué emoción está pidiendo hoy ser liberada para que puedas avanzar desde tu centro? Te escucho en los comentarios.


              Gracias por leer. Gracias por estar aquí. Te invito a seguirme en Instagram y YouTube como @coachsandraperez donde encontrarás videos con diferentes temas y reflexiones, y un espacio para potenciar tu ser.


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