Trascender el ego: un viaje de retorno a tu esencia
- Aarón Pérez
- 1 oct 2020
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 26 nov 2025
Por Aarón Pérez
Blog: Despertar Consciente
El viaje ya comenzó
Detente a reflexionar por un instante: desde el momento en que fuiste concebido y durante toda tu gestación, tu desarrollo ocurrió sin que tuvieras que hacer nada. No te preocupaste por la forma de tu nariz, el color de tus ojos, tu altura o tu complexión. Simplemente te rendiste a la experiencia y permitiste que todo sucediera.
Fuimos creados por una Fuente infinita y divina, y la vida es, en esencia, un viaje de retorno a esa Fuente. Todos volvemos a la no-forma, a lo invisible, a esa inspiración que nos dio origen. Sin embargo, al nacer, comenzamos a recibir ideas que moldean nuestra percepción y construyen lo que conocemos como el ego.
🧠 Las tres ideas que sostienen al ego
A lo largo de nuestra vida, el entorno nos transmite creencias que poco a poco distorsionan nuestra percepción de quiénes somos en realidad. Estas creencias se convierten en pilares sobre los que el ego construye su identidad. Tres ideas fundamentales sostienen esta ilusión:
1. Eres lo que tienes
Desde pequeños, aprendemos a desconfiar de lo que somos y a depositar nuestra seguridad en lo que poseemos. Esta creencia nos empuja hacia la ambición y la acumulación, haciéndonos creer que entre más cosas tengamos, más valemos como personas. El ego se instala cuando expulsamos al Creador de nuestra conciencia y adoptamos la idea:
“Tú solo eres lo que tienes"

Pero ¿qué ocurre cuando lo que tienes desaparece? Si tu identidad depende de lo material, tu paz también se desvanece
2. Eres lo que haces
La segunda creencia nos convence de que nuestro valor depende de lo que logramos. Por eso se enfatiza tanto el rendimiento, el éxito y la productividad. Vivimos en un mundo que idolatra la acción y nos consume con la idea de que debemos ascender, ganar más dinero y alcanzar metas sin descanso. El ego susurra:
“Solo los que hacen más valen más.”

Esta visión nos atrapa en la competencia y nos aleja de la verdadera esencia: ser, no solo hacer.
3. Eres lo que los demás piensan de ti
La tercera creencia nos ata a la opinión ajena. Nos esforzamos por encajar en estereotipos sobre cómo vestir, hablar y comportarnos, creyendo que nuestra reputación define nuestro valor. El ego nos hace depender de la mirada externa, olvidando que la verdadera identidad es interna, inmutable y no necesita aprobación.
“Cuando vives para agradar a todos, terminas por no escuchar tu propia voz”

🔍 El juicio y la reputación: una trampa silenciosa
Muchas personas se dejan hipnotizar por estas creencias, enfocando su energía en alcanzar metas materiales y posiciones de poder definidas por la sociedad. Una vez dentro de ese juego, comenzamos a mirar a los demás a través de juicios que no nacen de nuestra experiencia directa, sino de condicionamientos externos.
Damos por sentado que ciertas personas poseen cualidades que quizá no tienen. Y lo que ocurra después dependerá del tipo de juicio que hayamos formado. Así, dejamos de relacionarnos de manera auténtica. Empobrecemos el vínculo al encasillar a quienes están frente a nosotros, impidiéndoles expresarse libremente. Y del mismo modo, nosotros también dejamos de ser libres para mostrarnos tal como somos.
No es lo que tengo, sino lo que hago y manifiesto en el mundo.
Es el ser y su expresión lo que transforma la realidad.
Por eso, no te preocupes por tu reputación. No eres tu reputación. Puedes ser lo que elijas ser. Si vives tratando de agradar a todos, terminarás por no decir ni hacer lo que realmente nace de tu corazón.
🔁 El mantra del ego: “Más, más, más…”
El ego vive repitiendo un mantra:
“Debo tener más.”
Nunca está satisfecho. Nunca cumple la promesa de que serás feliz cuando alcances la próxima meta. Te empuja a esforzarte más, a luchar más, a vivir en una constante sensación de carencia, creyendo que la felicidad está en otro lugar, en otro momento, en otra conquista.
Pero la verdad es simple y liberadora: no tienes que ser nada, ni demostrar nada, ni competir con nadie. Solo necesitas recordar quién eres: un ser que piensa como Dios, desde el amor, la paz y la unidad. El ego intentará convencerte de que eres un ser humano que, de vez en cuando, puede tener experiencias espirituales. Pero la realidad es mucho más profunda:
"Eres un ser espiritual viviendo una experiencia humana"
Tu esencia está en el espíritu, porque es el espíritu el que da vida. Y el auténtico propósito de la existencia no es acumular, ni llegar a otro lugar, disfrutar y permanecer presente, sin la ansiedad de querer estar siempre en otro sitio.
🌌 La idea final: la ilusión de la separación
El ego nos enseña el error más grande de todos: creer que estamos separados de Dios. Esta creencia es la raíz de la sensación de vacío y desconexión que experimentamos. Sin embargo, cuando pasamos de pensar a sentir la vida, descubrimos una verdad transformadora: provenimos de una Fuente —Dios, Universo, Energía, no importa cómo la llames— que está en todas partes. Y si está en todas partes, también está en ti.
“Si lo que pienso de ‘mí’ es que estoy separado e independiente, no puedo estar unido a la Voluntad de Dios. El Segundo Advenimiento de Cristo no significa otra cosa que el fin del dominio del ego y la curación de la mente.” — Un Curso de Milagros
Si esa Fuente está en ti, también está en aquello que sientes que te falta. Al comprender esto, entras en sintonía con el espíritu y con todo lo que deseas manifestar. Ya no se trata de buscar fuera, sino de reconocer que siempre has estado conectado. Solo queda vivir con conciencia, formar parte de esa unidad y permitir que la paz sea tu estado natural.
✨ 7 pasos para trascender el ego
El ego siempre intenta convencerte de cómo deberías ser, en lugar de permitirte ser quien realmente eres. Te empuja a vivir desde la carencia, la comparación y la lucha constante, haciéndote creer que la paz está en el futuro, nunca en el presente.
Pero trascender el ego no significa eliminarlo; significa reconocer sus mecanismos y elegir conscientemente no identificarte con ellos. Es un acto de libertad interior, una decisión de volver a tu esencia. Aquí te comparto siete pasos prácticos y transformadores para iniciar ese camino hacia la paz y la plenitud:
1. No te sientas ofendido: elige la paz
Cuando alguien actúe de forma que no esperabas, respira y recuerda: su conducta no define tu paz. Cada vez que te ofendes, el ego te convence de que el mundo debería ser distinto. Práctica: Antes de reaccionar, pregúntate: ¿Prefiero tener razón o estar en paz?
“La paz es de Dios; quienes forman parte de Dios no están a gusto salvo en su paz.” – Un Curso de Milagros
2. Libérate de la necesidad de ganar: disfruta el proceso
El ego divide entre ganadores y perdedores, pero la vida no es una competencia. Práctica: Hoy, haz algo sin buscar ser el mejor: juega, aprende, comparte sin medir resultados.
Tú no eres tus victorias. No existen perdedores en un mundo donde todos compartimos la misma Fuente.
3. Suelta la necesidad de tener razón: prioriza la armonía
Aferrarse a tener razón destruye relaciones y alimenta el ego. Práctica: En tu próxima conversación, escucha más que hablas. Pregunta: ¿Qué puedo aprender de esta visión?
Soltar la razón abre espacio para la paz.
4. Deja de compararte: la verdadera nobleza está en tu evolución
La grandeza no está en ser superior, sino en crecer cada día. Práctica: Hoy compárate solo contigo mismo: ¿qué aprendiste? ¿qué mejoraste?
“El que se siente especial siempre establece comparaciones.” – Un Curso de Milagros
5. Suelta la necesidad de tener más: practica el desapego
El ego nunca se sacia, pero la abundancia llega cuando dejas de perseguirla. Práctica: Regala algo que valoras, comparte tu tiempo o tu conocimiento.
“Es al dar cuando recibimos.” – San Francisco de Asís
6. No te identifiques con tus logros: agradece y reconoce la Fuente
Tus talentos son dones, no etiquetas. Práctica: Haz una lista de tus logros y escribe junto a cada uno: Gracias a la vida por esta oportunidad.
“Dios escribe toda la música, canta todas las canciones, construye todos los edificios.”
7. Libérate de tu fama: vive desde tu propósito
Tu valor no depende de la opinión ajena. Práctica: Hoy actúa según tu corazón, aunque nadie lo aplauda.
“Mantén tu propósito, deslígate de los resultados y acepta la responsabilidad de lo que reside en ti.”
Ahora es tu turno: Si hoy dejaras de identificarte con lo que tienes, lo que haces y lo que los demás piensan de ti, ¿quién serías realmente? Cuéntamelo en comentarios.
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Muy bueno el artículo, vivimos en un mundo donde el que más tiene es el mejor, tenemos que ser más que hacer